¡Claro que me da miedo!
Hola, 9 años después, vengo a contarte nuevas historias. ¡Claro que me da miedo volver a exponer mi corazón en internet! pero bueno, aquí vengo. La historia de mi diente roto Seguro te haz fijado en la cara que pone un perro que ama como le da el viento, cuando asoma su cara por la ventana. Con ese placer, me siento yo cuando patino. Cuando fui adulta con éxito suficiente para comprarme lo que quería, me compré los patines de mis sueños. Esos patines que mis papás no me compraron porque hubieran tenido que comprar 3 pares para las 3 hijas; y la verdad es que salían mucho más baratos los del súper. Un buen día de los inocentes, mi hijo olvidó un patín del diablo en casa de unos amigos, a un par de cuadras de la nuestra. Fui por él y venía caminando, agarrando el manubrio del patín que bailaba a todos lados. Entonces, en una de mis locas aventuras de chamaca impulsiva (chamaca digamos ¿37? ¿38 años?), La noche fresca de un 28 de diciembre, el viento perfecto ...








